[PARTE I] 4.500 kilómetros por la Ruta 40, Puna, Desierto de Atacama y más…

[PARTE I] 4.500 kilómetros por la Ruta 40, Puna, Desierto de Atacama y más…

Parte 1: Paso Los Libertadores, Pampa del Leoncito, Parque Talampaya y Belén

Era principios de agosto del año pasado y luego de una conversación cualquiera nació la idea de hacer un viaje en las motos. De esas ideas, que si bien sonaban bastante banales, surgiría una ampliación de mi mente en muchos sentidos. No sé si cambiarme la vida sea la descripción exacta, pero algo giró en mi cabeza, descubrí la magia de viajar solo, integrándose esta modalidad en mis planes para un futuro cercano.

¿Y por qué solo? Originalmente la idea era ir con otra persona, pero a última hora decidió no ir y quedé con el viaje armado, llevaba un mes de trabajo y preparación para tener todo listo, y lo más importante era mi motivación, la cual estaba a full, así que luego de pensarlo un par de días, decidí arrojarme a la aventura en solitario y partir, simplemente partir. En mi interior, pensé: “tengo una moto buena y capaz, buen equipo y bastante experiencia. No hay nada que dudar”.

De todas formas, pegarme aventuras así, no es algo novedoso en mi vida. Me acuerdo que por el año 2008 se me ocurrió viajar de Santiago a La Serena, sin tocar la Ruta 5, buscando caminos interiores y poco conocidos. Agarré mi Vitara, lo cargué con combustible, agua, comida, ropa y materiales de supervivencia, comenté algunas indicaciones a mis familiares y amigos cercanos de la ruta en cuestión, con instrucciones de buscarme si no aparecía después de algunos días, y partí a la aventura. Las rutas resultaron más rápidas de lo que pensé y completé la mitad de la aventura en un día, dejando la otra mitad para otra ocasión. Me acuerdo que también era septiembre.

NUEVE DÍAS EN MOTO

Pero salir 9 días en moto, en donde no existe un techo o asiento para tirarse a dormir si te cansas, es diferente… y bastante más intimidante, más aún fuera del país.

Lo primero que debo recomendarles, si van a hacer algo así, es que aparte de tener una moto confiable, deben conocerla bien (yo desarmé una buena parte de ella antes de viajar solamente para conocerla) y tener las herramientas para arreglarla lo mejor que puedas. Es fundamental tener los neumáticos adecuados (en mi caso monté los excelentes Metzeler Karoo 3), debido a que los pinchazos, además de peligrosos, te pueden amargar un día completo, si no más. Tener ropa de moto cómoda también ayuda mucho, yo uso el traje Rev’iT! Defender GTX, un traje que es increíble, no solo porque me aísla del frío, sino que también te mantiene seco todo el viaje, imagínense que anduve con temperaturas tan extremas como son unos -4°C hasta los 38°C y siempre me sentí muy bien.

El traje es la carrocería de nuestro vehículo, y no enfriarse hace que uno pueda ir concentrado sin riesgo de enfermarse. Cuando uno transpira y cae el frío, es muy peligroso para la salud, es por ello la importancia de trajes “respirables”. Para qué hablar del calce, sentir que no vas peleando con tu chaqueta o tu pantalón te ayuda a que sea todo más agradable. Al principio da lo mismo, pero cuando llevas 10 o 12 horas diarias, durante 9 días de viaje en una moto, créanme que hasta lo más mínimo molesta.

Y lo último, la importancia de que tu equipaje vaya muy firme y bien amarrado, es fundamental. Que se vaya cayendo, o que te pares para enfrentar un bache y luego te encuentres con tu bolso sentado en tu asiento, no solo es molesto, sino muy peligroso.

Un punto aparte de toda esta travesía, se lo doy a la excelente iluminación de Racelight. Manejé muchos días de noche y con mucho cansancio, el camino bien iluminado me ayudó a llegar con seguridad y con menos esfuerzo a destino. En definitiva, mantener siempre nuestros sentidos 100% concentrados en el manejo es fundamental (y eso no solo aplica para motos, sino para cualquier vehículo en que decidas emprender una aventura así).

Llegó el día de partir y ¡oh, sorpresa!, el paso Los Libertadores estaba cerrado por nieve. Y así estuvo por dos días más. Para qué les cuento la ansiedad y ganas de salir que tenía, parecía león enjaulado. Finalmente, el viernes 11 de septiembre abren el paso y a medio día parto rumbo a Argentina, a mi primer destino, Uspallata. Salí de Santiago con un día espectacularmente despejado y con mis emociones a mil. El momento de partir es uno de los instantes mas fuertes de un viaje, siempre se está cargado de sentimientos, muchos de ellos difíciles de describir…

Atravesar la cuesta Caracoles nevada fue un espectáculo que me apretó el corazón. ¡No podía creer lo que mis ojos veían! ¡Y tampoco podía creer lo que vendría justo después!. Casi arriba de la cuesta me detengo a tomar una foto, me paro en la berma, bajo la pata de la moto y la apoyo con cuidado en el suelo, por si se hundía… y claro, se hundió. Estaba tan pesada que no fui capaz de contrarrestar el movimiento y luego de 2 minutos de pelea por llevarla a lo vertical, me ganó el peso y ¡paff!, al suelo con moto y todo. Mala forma de partir el viaje, lo sé, pero fue un gran aprendizaje para el resto del viaje, ¡no se me cayó nunca más!

UN LEVE INCIDENTE

Tuve que hacer parar un camión argentino y luego otro tipo en moto también paró y a penas entre 3 logramos pararla de nuevo. Los 210 kg. de la moto más el equipaje, hacían fácil unos 300 kg, incluyendo las bencinas. ¿Se imaginan que me hubiera sucedido todo esto solo, en algún desierto por ahí? Ni pensarlo…

Después de este “incidente” en donde afortunadamente no pasó nada, solo un pequeño rasguño en la defensa del lado izquierdo, continué subiendo la cordillera, teniendo mucho cuidado con las zonas mojadas, las cuales estaban muy resbaladizas, sintiendo varias veces cómo mis neumáticos perdían adherencia, el termómetro de la moto marcaba 0°C y me avisaba del peligro que significaba el hielo, estaba todo muy peligroso por lo que doblegar precauciones era la premisa. Luego de 3 días del cierre del paso, el taco de camiones era impresionante, se veían decenas de máquinas en fila esperando ser atendidos en la aduana. Yo en mi moto pasaba raudo por al lado de ellos.  Cuando llegué arriba, un cielo intensamente azul acompañaba el momento, había sol, pero se sentía frío, sobre todo cuando entré en la zona de sombra, en donde el termómetro no subió de 4° bajo cero.

Arriba, el taco en contra era peor, cientos de argentinos intentaban entrar a Chile. Luego de la clásica foto de rigor en el túnel Los Libertadores, donde estaba muy helado, la sensación mágica de cruzar el largo agujero ese y entrar a Argentina, me impregnó. En el primer puesto de control ya todos me miraban la moto y comentaban, se pasan para ser tuercas los trasandinos… Llegando al recinto donde se hace el control para entrar, se veían filas de autos en tres colas, que aseguraban al menos dos horas de trámite, y el sol ya se había puesto en el horizonte.

Con 2 grados bajo cero de temperatura no es sano hacer esta espera en moto, por lo cual me fui metiendo por el lado, incluso pasando por encima del hielo (con pánico de caerme, es una sensación bien rara que se vive en moto). Solo un argentino reclamó porque pasé por el lado, le expliqué que andaba en moto y a la intemperie, lo cual no es lo mismo que estar abrigado en el auto con la calefacción puesta, gritándome después que “¡con la misma guita que vale esa moto te comprás un auto!”, no le dije nada para no hacer problemas, pero qué ganas de gritarle de vuelta, “con las mismas lucas que te compraste ese auto cómprate una moto y me acompañas we…n”, jajaja.

Llegué a Uspallata de noche, 21 horas decía el reloj, así que de cabeza a comerme un buen bife chorizo y buscar una cabaña para dormir. Está muy barato allá, la cabaña me salió solo $12.000 chilenos.

CONTINUA EN LA SEGUNDA PARTE…

Aventura

Piloto de rally y UTV. "Chofer" de motos enduro y big trail. Viajero y aventurero empedernido.

Más en Aventura

[PARTE III] 4.500 kilómetros por la Ruta 40, Puna, Desierto de Atacama y más…

Rodrigo Pasten24 julio, 2018

[PARTE II] 4.500 kilómetros por la Ruta 40, Puna, Desierto de Atacama y más…

Rodrigo Pasten24 julio, 2018

Un inolvidable paseo por La Serena , Chungungo y Punta de Choros

Rodrigo Pasten15 julio, 2018

Land Rover brindó direcciones únicas de tres palabras a la gente de la Isla de Mull

Mauricio Carvallo21 junio, 2018

Jaguar Vector Racing rompe récord mundial con un bote eléctrico

Mauricio Carvallo21 junio, 2018

18.855 kilómetros y 15 países: Con éxito culminó la Expedición Cayenne

Mauricio Carvallo29 enero, 2018

Tres elementos clave para los viajes en auto hacia zonas extremas

Mauricio Carvallo18 diciembre, 2017

Cinco “check” que debe aprobar tu auto para unas vacaciones seguras

Mauricio Carvallo18 diciembre, 2017

Tras 13.219 kms: La Expedición Porsche Cayenne ya recorre Colombia

Mauricio Carvallo13 diciembre, 2017