[PARTE III] 4.500 kilómetros por la Ruta 40, Puna, Desierto de Atacama y más…

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Tercer Día, San José de Jachal a Belén

Dormí pésimo, era sábado, el pueblo tan fome que era, en la noche de pronto despertó, por la puerta del hotel pasaban decenas de autos con escape libre y música a todo volumen, y yo con mi ventana a la calle. Luego de tomar desayuno partí igual motivado por la Ruta 49, y empecé a recordar el mismo camino que hice el 2011 en la camioneta para ese Dakar, y cómo esas mismas carreteras estaban llenas de miles de argentinos viendo el Dakar, saludándonos a nuestro paso.

Entré a la Ciénaga y la cuesta del Huaco, un lugar maravilloso, con túneles de una vía y una cuesta imponente por la montaña, un lugar imperdible para los aventureros. Alcancé a andar un par de kilómetros por la 40 y tomé la ruta 150, un trazado nuevo recién inaugurado que me llevaría al parque nacional Talampaya. La ruta estaba espectacular, vi figuras de dinosaurios reconstruidas, y una cuesta con vistas espectaculares que hacían recordar a esas películas del viejo oeste. Luego tomé la ruta 76 donde una larga recta me llevaría al parque.

Este es el único momento del viaje que debía dejar mi moto y llegar al lugar en otro medio de transporte. Está prohibido ingresar al parque en vehículos motorizados y se debe contratar un tour. Eran las 13.45 y a las 14.30 salía un tour en un camión 4×4 con terraza panorámica, era el más caro pero el mejor, y daban hasta cocktail. Se pensó y se hizo. Hacía mucho calor, como 30°C, me prestaron un locker y dejé mi chaqueta y casco y no alcancé a mucho más, así que partí con botas y pantalones de moto al tour. Claramente era el único vestido así. Afortunadamente mi traje es “respirable”, por lo que cero transpiración, ¡pero un calor que se los encargo! Nadie me miraba raro tampoco, al contrario, admiraban que anduviera haciendo aventura en moto, insisto, ¡los argentinos son tuercas tuercas!

El paisaje es espectacular y lo recomiendo a ojos cerrados. Me explicaban que el Cañón del Colorado en USA, era lo más parecido a este lugar, es mucho mas profundo eso sí (hasta 1000 mts), pero no es cortado a 90° como este. Ver esos paredones de 150 metros de alto es impresionante. Se puede ver El “Ascensor”, la “Catedral Gótica”, “El Monje” y un montón de figuras que el agua y el viento tallaron por miles de años. Me contaban que con las lluvias a veces baja el río y el cañón va de lado a lado con agua, por lo que se debe cerrar el parque ese día. Afortunadamente ese no era el día.

Conocí a una pareja de san juaninos aficionados a la fotografía e hicimos intercambio de labores de fotógrafo, así que salí bien retratado de esta aventura. El tour me tomó más de 3 horas, y entre recorrer un pequeño parque de réplicas a tamaño real de dinosaurios y comer algo, ya me dieron pasadas las 6. El sol empezaba a bajar en el horizonte y aún me quedaban 350 kilómetros por recorrer, por lo que debía apurar el tranco.

Tomé un atajo de tierra que me ahorró un poco de tiempo, y ya por fin estaba en la Ruta 40, pero aún debía enfrentar la cuesta Miranda, muy conocida por lo complicada y por ser de tierra, aunque me habían dicho que la estaban pavimentando y posiblemente el tránsito estaba cerrado. El sol ya se había puesto cuando llegué al lugar. Efectivamente estaba toda asfaltada, ni sombra de la aventura que era antes cuando se atravesaba (la hice el 2011 para un Dakar), por lo que pasé rápido. Ya bajando me encontré con el cierre al tránsito. Un par de camiones atravesados impedían el paso de vehículos.

Cuando un trabajador me vio en la moto me hizo pasar por el lado, así que seguí avanzando (menos mal, porque sino la vuelta era larguísima). Solo quedaba un breve trecho de tierra. Ya casi de noche llegué a Nonogasta. Eran las 20 horas y me quedaban 250 km. Estaba muy cansado por el tour y el calor, no había almorzado bien tampoco. Pero quería llegar a una hora decente a Belén, así que cargué bencina y le puse firme para avanzar. Acá debo alabar las luces de Racelight, “uta” que las agradecí en esos momentos. De noche pude avanzar bastante rápido, pasé Chilecito, harta recta, mucho animal suelto, burros y bados de agua secos, no había que descuidarse. Las temperaturas pasaban como si nada de 19°C a 11°C.

Como que vientos de la cordillera atacaban repentinamente. Finalmente y muy cansado logré llegar a Belén recién las 10 de la noche, al hotel Belén, un excelente lugar de 4 estrellas con muy buen servicio, por fin podía comer algo y descansar, para iniciar bien el día siguiente -el cual yo pensaba (no sabía nada lo que se venía más adelante…)- más duro de todo el viaje… la subida a los Campo de Piedra Pomez. (continuará…)

Aventura

Piloto de rally y UTV. "Chofer" de motos enduro y big trail. Viajero y aventurero empedernido.

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